PEDRO HOZ
OCT 27, 2026 ı INTUS
mundos existidos, dentro ahora y para existir
2026 - 2027
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Hay cosas que solo existen cuando alguien las imagina.
Pedro Hoz pinta cosas que no sabemos muy bien cómo explicar. Formas que parecen vivas, cuerpos que no terminan de ser cuerpos y escenas que podrían pertenecer a un sueño o a un recuerdo que nunca hemos tenido.
Lo interesante no es intentar entender qué estamos mirando, sino preguntarnos de dónde sale todo eso.
3 sept. galeria Mayoral
Foto: Jon Benet - 3 spt.
De pequeño, Pedro Hoz se inventaba películas en la cabeza. Mientras iba en bicicleta, podía imaginar que tres sicarios lo perseguían. No hacía falta que estuvieran allí. Para él, bastaba con imaginarlos para convertir el camino de vuelta a casa en otra cosa.
Quizá su manera de pintar empezó mucho antes de coger un pincel.
Pedro creció con un mundo interior que no siempre encontraba espacio en la realidad que lo rodeaba. A los dieciocho años empezó a pintar y descubrió una manera de sacar fuera todo aquello que llevaba tiempo construyendo dentro. No aprendió a hacerlo siguiendo unas reglas, sino probando, equivocándose y dejando que su mano encontrara sus propias formas. Algunas de ellas, cuenta, llevan acompañándolo desde que era niño.
Foto: Jon Benet - 3 spt.
La femme curieuse - Oil on canvas. 200x150cm.
Hoy, ese imaginario se manifiesta en cuerpos que se confunden con la naturaleza, figuras que parecen estar a medio camino entre lo humano y lo animal, y escenas que no terminan de obedecer las leyes del mundo que conocemos. Hay algo familiar en ellas, pero nunca lo suficiente como para sentirnos del todo cómodos.
Pedro llama a su lenguaje Naturalismo Artificial. En lugar de reproducir la naturaleza tal como la vemos, toma sus formas, las transforma y construye con ellas una realidad propia. Su pintura al óleo no busca necesariamente explicar lo que aparece en el lienzo. Parece más interesada en descubrir hasta dónde puede llegar una imagen antes de dejar de pertenecer al mundo que conocemos.
“La cuestión del tiempo” - Oil on canvas
Estudio de volor - Oil on canvas - 108.5 × 108.5 cm 2026
Lo que me interesa de Pedro es que no parece haber construido su universo para ser diferente. Más bien ha conseguido desarrollar una forma de pintar sin alejarse demasiado de cómo imaginaba las cosas antes de saber que existía una manera correcta de hacerlas. Mientras muchos intentamos aprender a mirar como los demás, él parece haber encontrado la manera de seguir mirando como aquel niño que convertía cualquier trayecto en una historia.
También hay algo profundamente humano en las formas que elige. Su interés por los cuerpos y la naturaleza no parece limitarse a su apariencia, sino que nace de encontrar belleza en la propia existencia. Incluso ha explicado que, cuando se siente triste, prefiere pintar cosas alegres, luminosas. Como si pintar no fuera solamente una manera de mostrar lo que siente, sino también de decidir qué quiere dejar entrar en su mundo.
Al final, lo extraordinario de Pedro no es que haya inventado un mundo que no existe. Es que ha encontrado la manera de compartir uno que siempre ha existido dentro de él.
Y quizá su duende esté precisamente ahí: en haber convertido su imaginación en un lugar al que otros también podemos entrar, sin necesidad de entender del todo cómo hemos llegado.